5 pasos para construir tu oferta como Coach

oferta coaching

Durante la pandemia del COVID 19 la demanda de Coaching creció un 300%. El dato no pertenece a un estudio de la Universidad de BlaBlaBla; es propio. Es una estadística personal y también corroborada con colegas con los que trabajo codo a codo.

Sin embargo es mucho mayor el número de Coaches que no tienen suficientes clientes y por ende no viven del Coaching. Y esto si está documentado por la International Coaching Federation ICF, con datos globales: más del 90% de los Coaches certificados no trabajan como Coach.

El motivo no es uno solo. Aunque hay uno que predomina: no saben comunicar su oferta de valor de un modo efectivo. Por ende, lo que comunican no llega al público adecuado.

Muchos creen que se trata de invertir dinero en campañas publicitarias en Redes Sociales. Pero se frustran aún más porque al no comunicar una oferta clara, hacen llegar un mensaje confuso y “queman” oportunidades con quienes podrían ser muy buenos clientes.

¿Qué es una oferta de valor?

La oferta o propuesta de Valor es una promesa de valor por entregar. Es la principal razón por la que un prospecto va a comprar contigo y no con la competencia.

Es importante tener presente que las personas no compramos productos o servicios, ni mucho menos características o certificados. Las personas compramos soluciones y transformación. Compramos en función de nuestros deseos y dolores.

Queremos transformar un estado actual por uno deseado. Y cuanto mayor sea la distancia entre ambos estados, mayor será el valor de esa oferta.

¿Cómo se construye esa oferta?

Sobre esto conversé con Sandra Mateus en el espacio de FICOP dentro de la programación de Coaching Global. Y podríamos resumirlo en 5 puntos:

  • Autoconocimiento: la razón por la que van a elegirte a ti y no a tu competencia radica en tu diferencial. Y aquello que te hace único no tiene que ver ni con tus títulos, ni con tus credenciales, ni con quien estudiaste o a que escuela perteneces. Tu experiencia de vida, tu historia, tu estilo, tu ADN, es aquello sólo tú tienes. Y en muchas ocasiones no somos conscientes de esto. Por eso creo que lo primero es un proceso profundo de autoconocimiento.
  • Elegir el “nicho”: ¿Quién es tu cliente ideal? Responder esta pregunta tan sencilla es uno de los desafíos más complejos que a menudo enfrentamos. Requiere investigar para conocer en detalle los deseos y necesidades de ese público objetivo.

Otro aspecto importante implícito en este punto es “renunciar” a comunicar ofertas hacia otros              nichos. Caso contrario vas a confundir a la audiencia y quedarás como un generalista. Y lo que quieres es posicionarte como un especialista y cobrar como tal.

  • Fluir con tu propósito: la mejor prueba de que has elegido el nicho correcto es que vas a fluir trabajando. Cuando conectas con tu propósito el trabajo se te hace liviano. Si así no fuera tu voz interior te lo hará saber con diversos mensajes. El stress puede ser uno de ellos.
  • Diseñar tus productos y servicios: con ellos resuelves o mejoras la situación o problemas específicos de tus potenciales clientes. Si te limitas a ofrecer sesiones de Coaching vuelve a comenzar por el punto 1. Eres un ser único y por tanto tu producto o servicio también debe serlo.
  • Elegir los canales de comunicación: Una vez que conoces cual es tu nicho podrás elegir las redes sociales y medios adecuados para comunicar tu oferta. Puede que tus clientes utilicen más de una red social, pero de seguro hay una que por su lenguaje y características es la más adecuada.

Por último, entiende que diseñar una oferta o propuesta de valor también es un proceso. Si no funciona como esperabas y empiezas a desanimarte, recuerda por qué y para qué empezaste.

Pide ayuda si no sabes cómo hacerlo. Si elegiste el Coaching como profesión sabrás que los Coaches también tenemos puntos ciegos. De modo que si no estas alcanzando tus objetivos, tu también pide Coaching!

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